jueves, 19 de enero de 2006

DISCOLOS

¿ Qué sucedería en España, si unos políticos, diputados, senadores o concejales, votaran en contra de una ley o resolución propuesta por su partido ? Simple y llanamente, que estaríamos soñando.

Se nos podrá decir que se han dado casos en lo que esto ha ocurrido, si es cierto, pero generalmente se deben a despistes o malas señas de los encargados de indicar que se tiene que votar en un determinado tema, o asunto. Ya se sabe, es muy complicado, acertar el botón correcto, al elegir entre tres opciones (si, no, abstención). O bien han votado en contra a sabiendas de que su voto no iba a tener resultado practico, porque la mayoría de su grupo eclipsaría a esos votos, esto lo hacen de cara a la galería, para aparecer en los medios y dar una sensación de independencia, de la que por supuesto carecen.

Los políticos patrios - políticos de profesión y no de convicción - van mas a defender su intereses particulares y partidistas, entiéndase puesto y sueldo, que los intereses de quienes les han votado. Casos de estos hay cientos, pero por poner unos ejemplos nos podemos referir al tema del agua con diputados y senadores, elegidos por unas Comunidades necesitadas de agua y que votan en contra de los intereses de sus circunscripciones, negándoles el agua que les hace falta; o el caso del Archivo General de Salamanca en el que el propio Ministro de Trabajo, Jesús Caldera, vota en contra de los intereses de la Comunidad por la que ha sido elegido, e incluso contra la postura que había mantenido antes de instaurarse en el poder.

Esto no ocurre en otras partes del mundo, como el Reino Unido. Ante el debate el próximo mes de una polémica ley antitabaco, el primer ministro, Tony Blair, se ha visto obligado a dar libertad de voto a sus diputados. Incluso la propia ministra de Sanidad se opondrá a la ley que ha auspiciado su ministerio, cuando estaba en manos de otro ministro. Los diputados díscolos quieren que la prohibición sea total.

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