Resulta, al menos, contradictorio que por un lado se legisle en contra de su consumo y por otra se consienta y favorezca su venta. Así la ley antitabaco versión 2010 va a prohibir fumar en lugares de ocio cerrados: bares, restaurantes, discotecas…, pero a su vez se vuelve a permitir su venta en los kioscos de prensa. En que quedamos, se penaliza su consumo y a la vez se aumenta el canal de distribución (merci a la Ley Ómnibus de liberalización de servicios) y por consiguiente su acceso. O dicho en términos más mundanos, se cuida de nuestro bienestar –salud- por el ministerio de Sanidad y en el mismo “paquete” se nos perjudica por el de Hacienda, al poner en el mercado algo a todas luces insalubre. Claro esta que en esa balanza entre salud y recaudación, prima esta segunda, pues supone una fuerte vía de ingresos para las arcas públicas (de esta manera pueden despilfarrar más).
De igual manera se podrían crear otras leyes que cuiden de la salud de los ciudadanos, introcuciendo nuevos elementos, la ley de economía sostenible podría ser ese caldo de cultivo para incluir medidas de salud publica como pueden ser las siguientes:
- La advertencia que el consumo de carnes rojas, en exceso –queda delimitar el quantum- puede producir cáncer.
- La advertencia de que el azúcar mata. Si lees bien, la ingesta en exceso de este elemento unido a otros factores, produce alteración lipida que constituye uno de los factores de riesgo para la enfermedad aterosclerótica del corazón, principal causa de muerte en el mundo en general.La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que la ateroesclerosis es la enfermedad "epidémica" más preocupante en el mundo occidental, ya que sus principales manifestaciones, relacionadas con la cardiopatía isquémica (C.I.) y las enfermedades cerebro-vasculares (EVC) tienen una altísima tasa de morbimortalidad (mortalidad por causa de una enfermedad)
Entonces cómo resolver este entuerto. Se prohíbe su venta –como aboga Esperanza Aguirre, más de cara a la galería y por incordiar, pues seguro que esa no es la opinión del partido ni la suya propia- muerto el perro se acabo la rabia. O por el contrario se es todavía menos permisivo con su consumo, aun admitiendo su venta lo que resulta paradójico; teniendo en cuenta que la propia Ministra del Ramo, Trinidad Jiménez, reconoce su incumplimiento y no hace nada para evitarlo, lo que resulta censurable, pues quien hace la ley consiente su trampa.
Lo suyo seria dejarlo a la libertad individual, quien quiera humear que lo haga, eso si respetando a los otros, como dijo Jean Paul Sartre: mi libertad se termina donde empieza la de los demás. También en esta cuestión hay que tener en cuenta el principio de permisión que dice que todo lo que no esta prohibido esta permitido y de momento el consumo de tabaco no esta vedado.

