Este preámbulo viene a colación con lo que le ha ocurrido durante este fin de semana con el joven parleño "detenido por abusar sexualmente y causar quemaduras y lesiones a una niña de tres años" (titular de Canarias 7), en la localidad de Arona (Sta. Cruz de Tenerife).

El ejemplo mas lamentable de este bochornoso espectáculo es el del diario ABC que titulaba el sábado en portada “La mirada del Asesino” con fotografía del protagonista –la presunción de inocencia que establece el articulo 24 de la Constitución pisoteada, sin ningún temor ni pudor –nunca pasa nada-. El domingo “consternados” por su cruel tropelía, se dignan a incluir en portada una breve reseña "victima de un error", ni arrepentimiento ni nada de nada.
Lo que no han sabido o querido hacer los representantes del cuarto poder, en primera instancia, lo ha hecho la ciudadanía a la que no le cuesta nada reconocer sus errores, los lectores -El Mundo- piden perdón al joven de Tenerife 'Diego, te pido disculpas por el linchamiento; he deseado tu muerte'.
Espoleados por el clamor popular ante la injusticia cometida, comienzan a aparecer ligeras rectificaciones pidiendo disculpas por parte de los "informadores". La mas sincera es la realizada por Canarias 7, hecha en tiempo y forma, mostrando un arrepentimiento sincero y espontaneo, otra con mas notoriedad, realizada de cara a la galería, es la de la Fape (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) entonando "su mea culpa".
No se trata de matar al mensajero, justificación que pueden poner sobre la mesa, de hecho lo estan haciendo, los periódicos (medios de comunicación) para evitar esta vergonzosa función (provocada de histeria colectiva) al que han contribuido con un papel estelar, con sus juicios paralelos y mediáticos carentes de veracidad o al menos de un mínimo rigor –las noticias hay que contrastarlas- creando corrientes de opinión (la mayoría de los casos ficticias y mediatizadas) no se sabe bien porque intereses (manipulación ideológica o lo que es peor mercantilistas –vender más, no importa a que precio, ni a quien se lleven por delante-).