viernes, 22 de febrero de 2008

OLVIDOS

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Alguien a la que considero muy especial e importante en mi vida, me ha dicho “a ver si me olvidas, un poco”. No lo ha dicho con animo de exigencia o ultimátum, ni peyorativamente, sino que lo ha dicho con todo el cariño del mundo, con el animo de desintoxicar y de evitar una unión que se podría ver como exasperante desde fuera o una dependencia atroz, no siéndolo en absoluto por ninguna de las dos partes. Yo me pregunto :

Puede una gaviota olvidarse de volar.

Puede un pez olvidarse de nadar.

Puede el sol olvidarse de brillar.

Puede la luna olvidarse de salir.

Puede un perro olvidarse de ladrar.

Puede un ruiseñor olvidarse de cantar.

Puede un rosal olvidarse de florecer.

Puede una persona olvidarse de respirar.

Puede un corazón olvidarse de latir.

Puede ese que esto escribe olvidarse de una persona única y sobresaliente.

La respuesta creo que es obvia, como en los casos anteriores.
Por mucho que intentase o quisiese olvidarte, no podría hacerlo, pues no me lo permitiría el corazón. Y en caso de que eso sucediese dejaría éste de latir.