No tenemos que pensar mucho para establecer la retahíla de propósitos a lograr en los próximos doce meses, pues seguro que nos sirven los del año pasado, que en su mayoría son iguales que los del año anterior y así regresivamente de forma sucesiva, puesto que como he señalado antes, la mayoría no los llegamos a ejercitar por una causa u otra, esta formulación se puede considerar un axioma absoluto, ineludible y universal.
Me he propuesto:
- Aprender definitivamente ingles.
- Llevar una vida más saludable.
- Ser más bueno (en todos los sentidos), cuestión muy complicada de efectuar, no porque ya lo sea, sino por todo lo contrario.
- Hacer ejercicio y deporte.
Sin embargo, en el 2009 para alcanzar una excepción a la norma del incumplimiento masivo, voy a intentar cumplir por todos los medios a mi alcance uno de ellos. El elegido es el de hacer ejercicio, pues pienso que será el que menos trabajo me cueste conseguir. Se me plantea una disyuntiva, si comienzo a hacerlo solo, seguramente me canse muy pronto (aunque pueda parecer igual no es lo mismo), por lo que la mejor opción será realizarlo en compañía, apuntándome a un gimnasio, ¿a cual?; debe ser de confianza, las cosas que se realizan a gusto, son más duraderas y provechosas. Creo tener ya discernido el elegido, que además de confianza, me ofrece calidad (material e inmaterial), compañerismo, calor y color. Para mi se trata de un gimnasio de élite y de autentico lujo -de cinco estrellas- (es una visión personal), por lo que no sé si me dejaran entrar, quizás me cueste conseguirlo, seguro que tiene una larga lista de espera, y las normas de admisión son estrictas y exclusivas. Ante todo eso, lo único que puedo ofrecer, en relación con la competencia -eso si de forma humilde-, es una gran predisposición, muchas ganas de aprender y de enseñar (a pesar de no ser muy deportista, y dentro de mis limitaciones, hago mis pequeños pinitos en ese mundo), devoción y lealtad a la causa.